Mi chiflada soledad
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No me pidas imposibles, porque yo... ya no puedo más.
No me pidas que emborrache más mis sentimientos para
así olvidarlos, porque embriagada es cuando lo veo todo
doble, el dolor y el amor, sí, parece un cóctel mal
agitado que cae como una bomba en el estómago
y te revuelve hasta hacerte perder el sentido.
Porque cuando bebo la esencia de ti, camino
haciendo eses, con las piernas temblando, con
los sentimientos dando tumbos y con la
mirada perdida buscando un punto fijo
que me permita mantenerme en pie.
No me pidas que contemple tus huellas al pasar
por tu lado, porque siento un pisotón en el alma y
enmudece mi espíritu, así no puedo seguir tu camino.
No me pidas que desaparezca, porque anoche
reventé en mil pedazos y ya de mi no queda ni tan
siquiera el recuerdo, también se volatilizó como el alcohol.
Pídeme que ate mi corazón con una camisa de fuerza,
que me despeine como una posesa y que retuerza
la lengua ante mis burlas frente al espejo.
Que me pongan un bozal como si fuera un caníbal
que necesita morder tu carne y sólo puede
alimentarse de tu gran espíritu.
Tápame la boca y así sólo gritaré con mis entrañas.
Y ahora deja que me llamen loca, demente, ida,
majadera y perturbada porque sólo en la locura de
este amor puedo dejar volar mi imaginación.
Deja que diga adiós a tu punto de lucidez y
me recluya en mi chiflada soledad.
Y no te acerques a mi porque acabarás también loco.

